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La reciente Reforma Fiscal aprobada en el Congreso federal parece decirnos, por una parte: toma agua en lugar de refresco y evita la obesidad. Mientras que, por otro lado, nos invita a seguir consumiendo las mismas bebidas endulzadas si pagamos un peso más de impuesto por litro. Eso, a fin de que el gobierno disponga de recursos para gastar en muchas otras cosas que pueden o no tener que ver con las enfermedades que generan la obesidad.

Pero se trata de “palo dado”. Una vez que el impuesto a las bebidas endulzadas ha sido aprobado, las alternativas que tenemos los consumidores son varias, entre ellas: seguir comprando refrescos en las mismas cantidades y presentaciones.

Si nuestro gusto, en la casa o el trabajo, consiste en consumir bebidas en envases de un litro, entonces absorberemos los pesos adicionales del impuesto. Pero si la presentación que acostumbras no rebasa el litro, en teoría, el precio deberá ser el mismo.

Aquí vale la pena tener cuidado y no dejarte sorprender, ya que si la presentación no excede de un litro no debe aumentar de precio.

Otra alternativa es cambiar la cantidad de refresco que compras para que no te pegue el impuesto o te impacte menos. Esta medida no sólo es buena para el bolsillo, sino para tu salud, ya que reducir el consumo de ciertas bebidas endulzadas pueden disminuir la posibilidad de que gradualmente adquieras peso y que por lo mismo tuvieras riesgo de generar algunas enfermedades propias del abuso de estas bebidas, junto con otros malos hábitos

Dejar de tomar bebidas endulzadas que pudieran afectar tu salud por su excesivo consumo y empezar a consumir agua simple. Aquí es donde empieza la parte que es un tanto falaz y la pregunta es ¿qué tan al alcance de todos está tomar agua purificada?

En primer lugar tomar agua embotellada no es necesariamente mucho más barato que tomar refresco, y esto pudiera hacer que algunos a pesar de los riesgos señalados por el excesivo consumo de bebidas endulzadas prefirieran éstas últimas ante la nula diferencia en precio. No hay incentivo con relación al precio para cambiar de refresco a agua.

Otro problema es que en muchas poblaciones no hay agua potable y esto implica que ante la decisión de tomar una bebida saborizada, contra lo que algunos consideran insípido como el agua simple, prefieran la primera.

De acuerdo con estudios elaborados por la Organización de las Naciones Unidas, México es el primer país consumidor de agua potable a nivel mundial, pero ocupa también el poco honroso lugar número 114 en calidad del agua para consumo humano, de un total de 120 países analizados.

Hoy hablan ya los diputados de que la infraestructura educativa deberá contar en un plazo de tres años con bebederos. La pregunta es: ¿por qué no también implementar medidas en los municipios para que estos bebederos sean instalados en plazas, parques, instalaciones deportivas y otros espacios públicos? Para que ahora sí, el tomar agua potable sea una opción no sólo para los niños sino para toda la población.

Tomar agua potable es sin duda sano, en bebedero o como sea, la política de señalarle al habitante cuál es la alternativa ideal es la correcta.

Ahora trabajemos por que esté disponible sin que implique más gasto para el ciudadano si no, probablemente seguiremos destapando refrescos.

Twitter: @maximilianogp
Facebook: arturomaximilianogp
#PesosYCentavos

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