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Llegó el 30 de abril, que marcó el fin del primer periodo legislativo del 2016, donde el Congreso federal tuvo un balance positivo en lo cuantitativo pero no en lo cualitativo, quedando tres pendientes que echan por los suelos cualquier trabajo hecho durante el periodo ordinario. Me refiero al Mando Único, a las leyes secundarias anticorrupción y a las iniciativas para legalizar, por lo menos, el uso médico de la marihuana, reformas que finalmente no lograron consenso entre los partidos políticos representados, a pesar de que todas estaban en sus prioridades legislativas.

Se acostumbra que las bancadas de todos los partidos, tanto de senadores como de diputados, lleven a cabo sus sesiones plenarias previas al arranque de cada periodo legislativo, ya sean en alguna playa o en determinada entidad donde se requiera mandar un mensaje político. En ellas, se define la agenda de trabajo de cada uno de los grupos parlamentarios por separado.

Por ejemplo, para este primer periodo de 2016, que comenzó el 15 de febrero, el grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados, definió como su principal prioridad la legislación secundaria del Sistema Nacional Anticorrupción, que incluía la aprobación de tres nuevos ordenamientos: la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción, Ley General de Responsabilidad Administrativa de los Servidores Públicos y Ley del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

En el caso del PRI y el Partido Verde, estos acordaron de manera conjunta impulsar una agenda legislativa compuesta por cinco ejes, entre ellos seguridad y justicia para la paz, transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción.

Por lo que toca al PRD, tanto senadores como diputados definieron 11 puntos, entre los que se encontraban el tema anticorrupción y rendición de cuentas, así como el sumarse a una nueva política de drogas, donde se velaría por la despenalización del consumo de la marihuana.

Cabe señalar que estos tres partidos, sumados, tienen los votos suficientes para pasar cualquier reforma legislativa por mayoría simple o incluso por mayoría calificada; sin embargo, se quedaron cortos en sus metas, ya que ni en materia de seguridad, drogas o anticorrupción lograron aprobar nuevas leyes o reformas a las existentes.

Para todos los temas anteriores contaron con ayuda, tanto del Presidente de la República como de la sociedad organizada. El primero presentó iniciativas sobre el Mando Único y muy recientemente un paquete de reformas al Código Penal Federal y a la Ley General de Salud, mientras que los ciudadanos presentaron la iniciativa 3de3.

Estas reformas, tan importantes para el país, terminaron siendo rehenes de los intereses particulares de los partidos y por supuesto de las próximas elecciones locales, e incluso las federales, que están tan cerca y tan lejos. Mucho se ha criticado que, a estas alturas y con el gran desgaste de los partidos y la clase política, no se haya dado salida por lo menos a la reforma que permita que se produzca y use la marihuana para uso medicinal, una de las más sentidas por quienes sufren de enfermedades que pueden ser aliviadas en su dolor por este ingrediente.

Asimismo, el hecho de que no se tenga a estas alturas una legislación secundaria anticorrupción pareciera indicar que no se captó el mensaje que mandaron los ciudadanos a través de la iniciativa ciudadana denominada 3de3, que como nunca antes en la historia de nuestro país reunió más de medio millón de firmas en apoyo, aunque debe reconocerse que, por sí mismo, el apoyo no la hace infalible y requería de revisión, pero pudieron haberse aprobado leyes que incluyeran los principales puntos contenidos en esa iniciativa.

El Mando Único, que también ha sido controvertido por los municipalistas, es un asunto que se está haciendo viejo en el Congreso. Claro que existen municipios con buenas corporaciones policiacas y para ellos se había previsto que se pudieran aplicar excepciones, lo que fue llamado Mando Único Mixto, que permitiría no aplicar selectivamente la concentración del mando policial en cada estado, dadas sus circunstancias particulares. Lo cierto es que hay estados donde haría una gran diferencia en el combate contra el crimen organizado el tener un marco jurídico para una sola policía, por eso la urgencia.

Los partidos, al querer ganar elecciones, siguen perdiendo precisamente los votos de millones de mexicanos, que no se sienten representados y por eso siguen volteando a ver otras alternativas. Así cierra el periodo en el Congreso, con más deudas que resultados.

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