Compartir
SONY DSC

C.C.P. Juan José Rodríguez Prats, presidente de la Comisión de Doctrina del PAN

La doctrina no siempre coincide con los hechos. Aunque el PAN es un partido que privilegia la dignidad de la persona, esto parece existir solo en las frases escritas por Don Manuel Gómez Morín, mismas que se desempolvan de vez en cuando solo para empanizar los discursos blanquiazules.

En este contexto, Usted escenificó recientemente un debate más callejero que doctrinario con el ex presidente, lamentable intercambio de acusaciones que no deja lugar a duda sobre su preferencia por la candidatura de Ricardo Anaya.

No se si actuó de motu propio o tenía encargo, pero ¬quizá se quedó corto. Felipe Calderón fue para muchos el primer presidente panista de sangre azul. A Vicente Fox nunca se le consideró como tal. Sin embargo, el PAN nunca había sido tan vulnerado en su autonomía partidista como durante el sexenio calderonista. No sólo los presidentes del partido fueron impuestos desde Los Pinos, sino que se estrenaron las designaciones para candidaturas, mientras que los consejos políticos, que elegían a las dirigencias, se conformaban por funcionarios a quienes se recompensaba o se castigaban laboralmente conforme a su voto. Que Calderón pida piso parejo es correcto, pensando como partido que históricamente presumió de una democracia interna que lo distinguía de los demás, pero pudo haberse mordido la lengua por antecedentes que con su anuencia dieron al traste a esa esencia de respeto a la voluntad de la militancia.

El mismo Germán Martínez, ex presidente del PAN por dedazo de Calderón, decía con cinismo, parafraseando el slogan del PAN “Por una Patria Ordenada y Generosa”, que la militancia pusiera la generosidad y él el orden. Bajo ese principio se atropellaron a muchos liderazgos reales, de lo que hoy irónicamente se queja Calderón.

Sin embargo su posición tampoco pretende restaurar la democracia interna del PAN sino más bien es acomodaticio, busca ser útil a la causa de Anaya quien se consolidará a partir de junio como el líder del PAN con más victorias en elecciones a gobernador en la historia.

De seguir las campañas cómo van, bajo el liderazgo del actual dirigente, el PAN y PRI tendrán por primera vez el mismo número de gobernadores (13), sumando Nayarit y Coahuila a su palmarés. Es cierto que Anaya no ha sido factor en las campañas locales, pero su mérito consiste en haber llevado los procesos internos sin rompimientos, factor fundamental para ganar. Nadie podrá arrebatarle ya la candidatura, aunque habrá quienes quieran cargar a Ricardo la derrota de Josefina, este supo compartir en su momento la responsabilidad de la invitación que le hicieran para ser candidata con los gobernadores panistas y otros liderazgos, por lo que no pueden revirar al dirigente nacional.

Anaya tiene control de su partido, tanto en el consejo como en la militancia a la que sabe cómo y con quién operar. A partir de junio intensificará la búsqueda de acuerdos con Calderón, Margarita y Moreno Valle, desde una posición de líder triunfador que haga irrefutable sus méritos. Su siguiente paso será polarizar lo más que se pueda la elección, reduciéndola a un voto binario, por Andrés Manuel o en contra de él. Mientras tanto Don Juan José, usted deberá elegir entre la doctrina y la pre campaña, se ve mal con las dos cachuchas.

Dejar una respuesta