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C.C.P. Mauricio Merino Huerta, coordinador de la Red por la Rendición de Cuentas

Transcurría la transición cuando el Presidente Electo anunciaba la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción, pocos meses después, esta iniciativa sería desplazada por las reformas estructurales, las cuales carecían precisamente de un marco anticorrupción y de pleno estado de derecho.

Más de tres años después, la Casa Blanca, Grupo HIGA, OHL, Duartes, Borge, Moreira, la presión de la sociedad organizada, oposición y la 3 de 3, entre otras, hicieron que finalmente el Presidente apostara abiertamente contra la corrupción.

Así, la federación presentó esta semana acciones de inconstitucionalidad contra reformas aprobadas en los congresos de Veracruz y Quintana Roo que creaban auténticos blindajes de impunidad para los todavía gobernadores, mientras que el SAT, anunció que iría tras las empresas fantasmas que supuestamente fueron utilizadas para la desaparición de más de 640 millones de pesos del erario de Veracruz.

En esta misma línea, el nuevo líder del PRI, Enrique Ochoa, en su toma de protesta, se pronunció por la no tolerancia a los gobernantes corruptos y que los perseguirá, aunque aún así será muy difícil limpiar la imagen de su partido, ya que las nuevas generaciones de gobernadores tampoco ayudaron. Sin embargo, en política es común que cuando alguien está sucio, no se ocupe de limpiar su nombre sino de manchar el de los demás. La guerra de los positivos y negativos.

Sería ingenuo pensar que el PRI sólo irá tras los suyos para aumentar positivos. Necesitarán más cabezas en la plaza, aparte de las rojas, y buscaran figuras de otros partidos para mandar el mensaje que sí están luchando contra la corrupción pero que ésta no sólo se encuentra en el PRI, incrementando los negativos de los opositores.

Pero si se quiere ir a fondo habrá de ir más allá de lo evidente. Lo de Roberto Borge y Javier Duarte fue burdo, descarado y a destiempo, pero el que sean malhechos no quiere decir que sean los únicos. Existen gobernadores calculadores que sí lograron concretar lo que hoy la PGR considera una violación contra el Sistema Nacional Anticorrupción, quienes con toda anticipación crearon instituciones encargadas de la transparencia y combatir la corrupción y el delito, poniendo incondicionales al mando de organismos tales como comisiones de transparencia, magistraturas y fiscalías anticorrupción, auditorias estatales de fiscalización e incluso procuradurías transexenales.

¿Qué podrá hacer la fiscalía anticorrupción ante lo que de hecho está pasando en los estados, con la subordinación del poder legislativo al ejecutivo, sin vestigio de separación de poderes?

Con la corrupción está pasando algo parecido a lo que sucedió con la deuda pública de estados y municipios, todos nos preocupamos por el endeudamiento de la federación para de repente darnos cuenta que en lo local era donde se estaban generando niveles que ponían en riesgo a todo el país.

La corrupción será, sin duda, el tema central de las próximas elecciones, si eres o no lo eres o quién es más. Ricardo Anaya querrá sacar a los corruptos, López Obrador dirá que todos son corruptos menos él y el Enrique Ochoa dirá que los demás también son corruptos. El tema que se ignoró como reforma previa a las estructurales, es hoy el que domina el debate nacional y que sin duda nos acompañará hasta las elecciones presidenciales pudiendo definirlas.

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